La importancia de monitorear el entorno de tus sucursales.

Una sucursal puede permanecer exactamente en el mismo lugar durante años. Su territorio, no.

Una nueva estación de transporte, la apertura de un competidor, un desarrollo habitacional, oficinas que llegan o se van, cambios en vialidades o la aparición de nuevos generadores de tráfico pueden modificar gradualmente el mercado que existe alrededor de un punto de venta.

Por eso, entender el área de influencia de una sucursal no debería ser un ejercicio que se realiza una sola vez.

El territorio cambia y, con él, también cambian sus oportunidades comerciales.

 

Una buena ubicación también puede cambiar.

Cuando una empresa elige dónde abrir una sucursal, analiza las condiciones existentes en ese momento: población, accesibilidad, competencia, flujos, actividad comercial y otras características del entorno.

Pero esas condiciones evolucionan.

Una obra puede modificar temporalmente el acceso. Una nueva vialidad puede alterar los recorridos habituales. Un competidor puede cambiar la dinámica comercial de una zona. Un nuevo desarrollo puede incorporar cientos de clientes potenciales al mercado.

La ubicación física sigue siendo la misma, pero su contexto comercial puede ser diferente.

 

No todos los cambios representan un problema

Monitorear el territorio no sirve únicamente para detectar amenazas.

También permite descubrir oportunidades que antes no existían.

La llegada de oficinas puede crear nuevos flujos durante determinados horarios. Un conjunto residencial puede incorporar nuevos hogares al área de influencia. Una escuela, gimnasio o centro comercial puede convertirse en un nuevo generador de tráfico.

Estos cambios pueden abrir posibilidades para desarrollar alianzas, activaciones, acciones de marketing de proximidad o nuevas formas de presencia local.

La pregunta entonces no es únicamente:

¿Qué cambió alrededor de la sucursal?

Sino también:

¿Qué podemos hacer comercialmente con ese cambio?

 

De reaccionar a entender

Cuando una sucursal comienza a perder tráfico, es natural mirar primero hacia dentro: servicio, producto, precios, personal o ejecución.

Pero no todas las variaciones en desempeño se originan dentro del establecimiento.

Parte de la explicación puede encontrarse afuera.

Por eso conviene observar periódicamente variables como la competencia, accesibilidad, generadores de tráfico, cambios urbanos, nuevos desarrollos y transformaciones en los públicos presentes dentro del área de influencia.

No se trata de reaccionar ante cada modificación del entorno, sino de distinguir cuáles tienen capacidad real para alterar el mercado de la sucursal.

 

El territorio también necesita seguimiento

Las empresas monitorean ventas, costos, inventarios, satisfacción y muchos otros indicadores de sus puntos de venta.

El entorno comercial merece también formar parte de esa lectura.

Porque conocer el área de influencia permite entender el mercado de una sucursal en un momento determinado. Monitorearla permite entender cómo ese mercado está evolucionando.

Y cuando el territorio cambia, la comercialización de la sucursal puede necesitar cambiar con él.